
La singularidad climática de la región mediterránea, que se
caracteriza a grandes rasgos porque la época de mínimas
precipitaciones coincide con la de máximas temperaturas, ha dado
lugar, entre otros factores, a unos procesos adaptativos que
explican la enorme diversidad de la flora y de la vegetación de la
zona. Esta variedad se reproduce también tanto en reino animal
como en el medio marino.
No obstante, las características del clima mediterráneo facilitan
también la aparición y extensión de los incendios forestales,
dando lugar a grandes impactos en el paisaje mediterráneo, si bien
cabe destacar que los incendios se dan de manera principal en
áreas en las que la presión demográfica y el nivel de vida son más
elevados. Efectivamente, la mayoría de los incendios forestales
son debidos a la acción del hombre, así como a la decadencia y al
paulatino abandono de la actividad agrícola, forestal y ganadera
tradicional.
En contraste con esta gran diversidad biológica, la cuenca del
Mediterráneo viene sufriendo desde hace siglos una intensa
actividad humana. Esta actividad, que se ha visto fuertemente
incrementada en las últimas décadas, ha provocado una fuerte
transformación a todos los niveles del paisaje mediterráneo en su
conjunto, aunque ha tenido un mayor impacto en los países
desarrollados de la orilla norte.
En este sentido, cabe destacar que el porcentaje medio de
urbanización, que actualmente se sitúa en torno al 64%, está
previsto que pase a ser del 72% en el 2025. Esta vez, no obstante,
este marcado proceso de urbanización tendrá lugar en su mayor
parte en los países de la ribera sur y este del Mediterráneo.

Es necesario incrementar los esfuerzos para hacer compatibles la
conservación de las áreas protegidas y de los espacios naturales
con su uso sostenible en beneficio de la población local.
Igualmente, se deben fomentar los estudios de impacto ambientales
y la implementación de agendas 21. Asimismo, se deben establecer
medidas de acompañamiento en los procesos de ordenación del
territorio y de urbanización y de concentración de la población en
el área litoral que está previsto que se produzcan en las zonas
sur y este del Mediterráneo.
Las acciones que se realicen en el marco del Programa Azahar deben
encaminarse hacia las siguientes áreas:
» Apoyo a las áreas protegidas que hayan sido designadas o reguladas
y administradas con la finalidad de alcanzar objetivos específicos
de conservación.
» Fomento de la conservación de los ecosistemas y los hábitats
naturales –terrestres, acuáticos y marinos -, del mantenimiento y
la recuperación de especies en sus entornos naturales.
» Desarrollo de diagnósticos, políticas, estrategias y evaluaciones
en materia de ordenación y vertebración territorial, de
integración regional, de cuencas hidrográficas y de gestión de
costas, entre otras.
» Realización de estudios de evaluación y prevención de los impactos
ambientales derivados de las actividades del hombre, y de
integración paisajística.
» Fomento del diseño e implementación de Agendas 21 –normas
tendentes al logro de un desarrollo sostenible desde el punto de
vista social, económico y ecológico- de la definición de
estrategias de desarrollo socioeconómico y de urbanismo.