
En los próximos diez años se prevé que la demanda energética se
incremente un 120% en los países de la cuenca del Mediterráneo,
como consecuencia del crecimiento de la población y de las
necesidades ligadas al crecimiento económico de los países del
área.
Por otra parte, los países ribereños del Mediterráneo poseen unas
condiciones óptimas para utilizar y desarrollar las energías
renovables como un recurso local y no contaminante, lo que puede
contribuir al mismo tiempo, a fomentar la independencia energética
de los mismos. En este contexto, las energías renovables y la
eficiencia energética son de vital importancia, principalmente en
aquellos países en los que el grado de desarrollo de las
infraestructuras energéticas es aún muy básico.
La aplicación de las energías renovables puede ser de gran
utilidad para la electrificación de núcleos de población aislados
que no disponen de acceso a las redes energéticas nacionales, o
bien en los sistemas relacionados con la producción y distribución
de agua. De esta manera, se contribuye a combatir, además, la
despoblación de las zonas rurales. Otra posibilidad es la
instalación de centrales fotovoltaicas o parques eólicos.
